viernes, 18 de diciembre de 2009

La publicidad y su función social




Puede que alguna vez hayamos pensado sobre si la publicidad solo se utiliza para vender, es decir que a los ojos de los compradores los productos no sean necesidades sino más bien deseos. Pero en esta entrada, vamos a ir más allá, de las típicas críticas que se le hacen, ya que cada vez más nos encontramos en un mundo en el que la publicidad abunda de una manera exagerada. Están en los diarios, en la calle, en los paneles del metro, en los asientos del metro, en la bolsa del supermercado donde compraste la semana pasada, en las revistas, detrás del reloj que llevas puesto, en el ascensor para subir a tu piso donde hay enganchada una etiqueta de una empresa que arregla ascensores, en Internet, en los pasillos de la Universidad, pero también como ya sabemos en la Televisión. Toda esta publicidad que has ido viendo del camino de tu casa al trabajo o a la Universidad, al final del día es incontable, excesiva. Por tanto, nos preguntamos cosas como, ¿los anuncios pueden hacer realmente que alguien compre productos que no le interesan?, ¿Para conseguir clientes es rentable basar la comunicación en un sistema que engañe al público?, ¿Creemos literalmente en que los productos nos harán los más guapos y felices?, ¿Decidimos sólo en función de los anuncios?, y la última y no menos importante, ¿Somos incapaces de tener criterio ante la publicidad?

Sobre los videos que propone el Ministerio de Educación de la campaña "Mirar y Ver", nos surgen preguntas como ¿la publicidad es culpable de las cosas que pasan en la sociedad? ¿Que responsabilidad tiene de los valores que transmite? ¿Crea o re-crea?
Para responder a estas preguntas me basare en la página del Ministerio de Educación, donde explica que "La publicidad puede estudiarse como un fenómeno cultural. Como mínimo conviene abordarla sin olvidar que forma parte de la cultura en la que se crea. Así ha ocurrido a lo largo de la historia, los anuncios de cada momento reflejan distintas formas de vida y las aspiraciones sociales de la mayoría”. Por tanto, ya podemos responder a la pregunta de si crea o re-crea, está claro que re-crea lo que ya existe, porque los compradores han de sentirse mínimamente cerca del producto. Por eso, hay anuncios, donde salen animales que hablan, que limpian su casa, haciendo la comida en una cocina con horno, que aunque no sea cierto, nos recuerda a una ama de casa. Todos los anuncios son reflejos de la sociedad, aunque algunos sean más ficticios que otros, tienen elementos que nosotros los encontramos familiares. Por esto mismo, no se encuentra o es muy difícil encontrar anuncios que estén hechos en otros países y se traduzcan al nuestro, porque en otro lugar tendrán otras costumbres, otra cultura y de esta manera, puede que no nos sintamos identificados. La publicidad también crea necesidades en la gente, para que al comprar estos se sientan satisfechos. Por otra parte, nos ha de quedar claro que, la publicidad también tiene su función social, su parte por decirlo así “positiva”, como una tesis que he encontrado donde se ha probado la función social de la publicidad de la ONCE : cómo las campañas de la ONCE han conseguido cambiar las imágenes dominantes sobre las personas discapacitadas y acelerar su integración social.

Por tanto, la publicidad debido al exceso que vemos durante un día, y el poder que tienen sobre los telespectadores, hace que acabemos viendo las cosas de otra manera.


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