(...) Me sentía agotada, estaba ya todo perdido? mi vida se acabava aquí? Mientras pensaba en como amargar más mis últimos dias en ese sitio tan espantoso, empezé a oir rumores, ruidos, chillidos, risas, parecian niños corriendo por los pasillos lúgubres de ese hospital.Intenté levantarme de la cama, pero mis fuerzas, si es que aun me quedaban, ya se habian rendido. Así que no lo intenté más. Día tras día, seguia escuchando voces de niños, esas voces que me recordaban a mi con siete años, cuando nada malo te pasaba, tu madre siempre estaba ahí, todo era juego y diversión...y mírame ahora...Un dia en el que la curiosidad acabó por invadirme, decidí emplear las pocas fuerzas que me quedaban, me levanté, mi cuerpo era el más delgado del mundo, sin embargo no estaba nada feliz. Al llegar a la puerta, me apoye sobre ella mientras miraba por la ranura. Nosé porque pero después de mirar, tenia unas ganas tremendas de salir, de correr detrás de los niños, de montar un puzzle o de hablar con otros. Cualquier cosa menos estar aquí sola y encerrada.
Al venir la enfermera a mi cuarto, le pregunté si podia salir, pero no hubo manera, solo si hacia caso y comía y bla, bla, bla... siempre la misma historia. Me trajo la bandeja, pero es que al ver la carne embadurnada con salsa de sangre, y los guisantes más sosos que nunca, la dejé en el suelo como todas las demás.
Me volví a tumbar, y seguían los ruidos en el pasillo, las risas, las toses, volví a coger la bandeja. Esta vez, me puse en la boca un guisante,... estaba a punto de vomitar pero en mis adentros pensaba en salir de esta habitación y poner caras a esas risas. Seguí comiendo muy poco a poco, vi como el médico y las enfermeras me ojeaban desde fuera... Así que comí más, para que vieran que me estaba esforzando y me dejaran de una vez por todas salir. Así lo hicieron.
Una vez fuera, me sentaron en una silla alrededor de una mesa donde se encontraban, dos chicas que deberian tener unos 15 años y un chico de unos 21.
El chico despertó en mi un sentimiento extraño, estaba con la mirada perdida, su cara reflejaba un abandono similar al mio. Intenté intercambiar unas palabras con él, pero no hubo manera. Las chicas me explicaron que nunca habian escuchado su voz, que todo el mundo lo trataba como si de un mudo se tratáse.
Cada día comía más, necesitaba salir y ver a ese chico, nose qué era pero necesitava estar a su lado, intentar que me habláse, o que almenos asintiera con la cabeza. Así que un dia, después de hablarle y explicarle mi vida entera, al mencionar mis sueños rotos debido a esta pesadilla, levanto su mirada, tenia los ojos de color verde, los cuales me creaban un sentimiento de confort y relajación, de calma y paz interior que me hacia sentirm equilibrada interiormente. Al mirarme, noté como si su verde me embriagara y alejara de mi los pensamientos sobre la muerte, la negación de la vida o la alegria, que tan incrustados parecian.
No cal decir, que nos enamoramos como si no existiera nada más, juntos vencimos a la muerte, juntos nos superamos. El decidió hablarme, conseguí lo imposible. Yo por mi parte, comí lo mejor que pude, queria pasar el resto de mi vida con Alan, no queria perder ni un minuto más en esa habitación. Él y yo, poco a poco nos recuperamos y salimos del centro, volvimos con nuestras familias, que nos recibieron con los brazos abiertos y los ojos humedecidos por la alegria.
(Al cabo de 2 años)
Después de todo, estoy embarazada. Alan y yo desde que salimos del hospital, decidimos nunca más dejar vía libre a la muerte para apoderarse de nosotros, nunca rendirnos, y quién mejor que nosotros para enseñar a nuestro pequeñin a vivir.
Valores implicados en la historia:
Como he explicado en el principio es un macrorelato sobre la vida y la muerte, ahora en el final me he centrado en otro gran macrorelato como es el sexo y el amor.
Los valores que transmiten mi historia, son sobretodo compartidos, ya que todo el mundo desea y espera que acabe bien, por solidaridad, y que una pareja afectada por la anorexia tenga el respeto y la igualdad que se merecen. Esta temática está cargada de valores porque hace referencia a la existéncia humana, las relaciones entre personas, y así ver que se puede salir de la enfermedad.
Al venir la enfermera a mi cuarto, le pregunté si podia salir, pero no hubo manera, solo si hacia caso y comía y bla, bla, bla... siempre la misma historia. Me trajo la bandeja, pero es que al ver la carne embadurnada con salsa de sangre, y los guisantes más sosos que nunca, la dejé en el suelo como todas las demás.
Me volví a tumbar, y seguían los ruidos en el pasillo, las risas, las toses, volví a coger la bandeja. Esta vez, me puse en la boca un guisante,... estaba a punto de vomitar pero en mis adentros pensaba en salir de esta habitación y poner caras a esas risas. Seguí comiendo muy poco a poco, vi como el médico y las enfermeras me ojeaban desde fuera... Así que comí más, para que vieran que me estaba esforzando y me dejaran de una vez por todas salir. Así lo hicieron.
Una vez fuera, me sentaron en una silla alrededor de una mesa donde se encontraban, dos chicas que deberian tener unos 15 años y un chico de unos 21.
El chico despertó en mi un sentimiento extraño, estaba con la mirada perdida, su cara reflejaba un abandono similar al mio. Intenté intercambiar unas palabras con él, pero no hubo manera. Las chicas me explicaron que nunca habian escuchado su voz, que todo el mundo lo trataba como si de un mudo se tratáse.
Cada día comía más, necesitaba salir y ver a ese chico, nose qué era pero necesitava estar a su lado, intentar que me habláse, o que almenos asintiera con la cabeza. Así que un dia, después de hablarle y explicarle mi vida entera, al mencionar mis sueños rotos debido a esta pesadilla, levanto su mirada, tenia los ojos de color verde, los cuales me creaban un sentimiento de confort y relajación, de calma y paz interior que me hacia sentirm equilibrada interiormente. Al mirarme, noté como si su verde me embriagara y alejara de mi los pensamientos sobre la muerte, la negación de la vida o la alegria, que tan incrustados parecian.
No cal decir, que nos enamoramos como si no existiera nada más, juntos vencimos a la muerte, juntos nos superamos. El decidió hablarme, conseguí lo imposible. Yo por mi parte, comí lo mejor que pude, queria pasar el resto de mi vida con Alan, no queria perder ni un minuto más en esa habitación. Él y yo, poco a poco nos recuperamos y salimos del centro, volvimos con nuestras familias, que nos recibieron con los brazos abiertos y los ojos humedecidos por la alegria.
(Al cabo de 2 años)
Después de todo, estoy embarazada. Alan y yo desde que salimos del hospital, decidimos nunca más dejar vía libre a la muerte para apoderarse de nosotros, nunca rendirnos, y quién mejor que nosotros para enseñar a nuestro pequeñin a vivir.
Valores implicados en la historia:
Como he explicado en el principio es un macrorelato sobre la vida y la muerte, ahora en el final me he centrado en otro gran macrorelato como es el sexo y el amor.
Los valores que transmiten mi historia, son sobretodo compartidos, ya que todo el mundo desea y espera que acabe bien, por solidaridad, y que una pareja afectada por la anorexia tenga el respeto y la igualdad que se merecen. Esta temática está cargada de valores porque hace referencia a la existéncia humana, las relaciones entre personas, y así ver que se puede salir de la enfermedad.

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